

Cada día, miles de personas recorren los pasillos del Hipermercado Martinelli; algunas entran para hacer una compra rápida, otras se toman el tiempo necesario para elegir con atención, otras trabajan detrás de las cajas y otras, lejos de la mirada de los clientes, gestionan la logística que permite que todo funcione.
Son actividades muy diferentes entre sí, pero unidas por una misma necesidad: poder contar con una luz capaz de acompañarlas de forma natural, sin convertirse nunca en protagonista.
De esta idea nace el proyecto de iluminación del establecimiento de Mantua. Un proyecto desarrollado no para instalar la misma luminaria en todas partes, sino para crear un ecosistema en el que cada espacio reciba exactamente la luz que necesita.
Desde los pasillos de venta hasta el almacén, pasando por las cajas, las zonas de acceso y los espacios exteriores, cada decisión de diseño estuvo guiada por el deseo de mejorar la experiencia de las personas, poner en valor los espacios y hacer más eficiente el trabajo diario.

Al recorrer un hipermercado, se tiene la sensación de atravesar un único gran espacio. En realidad, cada zona cumple una función completamente distinta y requiere una iluminación diseñada a medida.
Los largos pasillos deben guiar la mirada sin cansarla, ayudando al cliente a orientarse y a reconocer fácilmente los productos. Las cajas se convierten en lugares de relación, donde operadores y clientes comparten los últimos minutos de la experiencia de compra y el confort visual desempeña un papel fundamental.
Entre bastidores, el almacén sigue ritmos completamente diferentes. Aquí la prioridad es garantizar fiabilidad, seguridad y continuidad operativa, mientras que en el exterior la luz recibe a los visitantes incluso antes de su entrada, haciendo reconocible el edificio y seguros los recorridos.
Diseñar esta intervención significó interpretar necesidades muy distintas sin perder la unidad de todo el proyecto.

Para dar forma a esta visión fue necesario imaginar cada espacio como un proyecto independiente, eligiendo para cada uno la solución más adecuada.
En los pasillos, donde la luz acompaña al cliente durante todo el recorrido de compra, se eligió 3F Linux. Su estructura lineal sigue de forma natural el desarrollo de las estanterías, distribuyendo la luz con precisión y realzando los productos sin dispersiones innecesarias. El resultado es un entorno ordenado, legible y visualmente equilibrado.
Cuando el recorrido conduce a las cajas, cambia por completo la forma de vivir el espacio. Aquí entra en juego 3F Dìagon empotrado en la versión Soft UGR, diseñado para controlar eficazmente el deslumbramiento y ofrecer confort visual tanto a los operadores como a los clientes.
En el almacén se instala 3F Linda, robusta y fiable, disponible también en versión de Emergencia para garantizar la continuidad operativa. En el exterior, 3F Manta acompaña la llegada de los visitantes iluminando la fachada y el aparcamiento con una luz uniforme que mejora la seguridad y la orientación.
La entrada y la zona posterior a las cajas se realzan finalmente con las luminarias Targetti Threesixty, que completan el proyecto con una presencia discreta, elegante y perfectamente integrada en la arquitectura.

Entrar en un punto de venta significa vivir una secuencia continua de espacios, cada uno con necesidades diferentes. La eficacia de un proyecto de iluminación no depende de la cantidad de luz instalada, sino de su capacidad para acompañar de forma natural a las personas a lo largo de este recorrido.
En Martinelli, cada transición se produce de manera armoniosa: los pasillos resultan ordenados y fáciles de leer, las cajas ofrecen un entorno confortable, el almacén se beneficia de condiciones de trabajo seguras y los espacios exteriores transmiten desde el primer vistazo una sensación de acogida y fiabilidad.
La luz se convierte así en un elemento invisible pero fundamental, capaz de mejorar la experiencia de compra y el trabajo diario.

El Hipermercado Martinelli demuestra cómo un proyecto de iluminación puede nacer de la escucha de las necesidades de las personas incluso antes que de la elección de las luminarias.
La integración de 3F Linux, 3F Dìagon, 3F Linda, 3F Manta y Targetti Threesixty ha dado lugar a un sistema coherente, en el que cada producto contribuye a crear una única experiencia luminosa.
El resultado es un punto de venta en el que la eficiencia energética, el confort visual, la seguridad y la calidad arquitectónica conviven en equilibrio, transformando la luz en una herramienta capaz de realzar cada momento del recorrido del cliente.
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