

Durante la emergencia sanitaria, cada día contaba. En el Ospedale Maggiore “Carlo Alberto Pizzardi” de Bolonia, la necesidad de aumentar rápidamente la capacidad de cuidados intensivos llevó a crear una nueva unidad dedicada a pacientes Covid, dentro del proyecto regional más amplio del Hub Covid distribuido.
Ubicada en la duodécima planta del hospital, la nueva estructura puso a disposición 34 nuevas camas de cuidados intensivos y se completó en solo 40 días. Un plazo excepcionalmente breve, impuesto por la gravedad de la situación y por la necesidad de responder de inmediato al aumento de los ingresos.
En un contexto tan delicado, cada decisión de proyecto debía contribuir a crear un entorno seguro, eficiente y adecuado tanto para las condiciones de los pacientes como para el trabajo continuo del personal sanitario. La iluminación también formó parte de esta respuesta, con soluciones 3F Filippi destinadas a garantizar altas prestaciones, confort visual y flexibilidad.

Iluminar una unidad de cuidados intensivos significa responder a necesidades que cambian continuamente a lo largo del día. Para médicos y enfermeros, la luz debe permitir observar al paciente con precisión, leer instrumentos y monitores y actuar en condiciones visuales óptimas.
Para el paciente, en cambio, es fundamental evitar una presencia luminosa excesivamente invasiva, especialmente durante estancias prolongadas. Por ello el proyecto exigía altas prestaciones, alcanzando 500 lux en la cama durante las visitas con una temperatura de color de 4000 K.
El reto consistía en encontrar el equilibrio entre precisión clínica y confort, haciendo posible una iluminación intensa cuando fuera necesaria y más suave cuando el paciente necesitara descansar.

Dentro de la unidad, 3F Reno desempeña un papel central allí donde se requiere una luz precisa y controlada. Su óptica está diseñada para reducir notablemente la luminancia y limitar el deslumbramiento, una característica especialmente importante para pacientes que pueden pasar muchas horas tumbados con la mirada dirigida de forma natural hacia el techo.
El proyecto se completa con L 340, una luminaria empotrada de luz difusa pensada para obtener una distribución homogénea y confortable. Su pantalla microprismática LGS y el filtro opal contribuyen a controlar la luminancia y uniformar la emisión luminosa.
Dos soluciones diferentes, por tanto, pero con el mismo objetivo: disponer siempre de la cantidad de luz necesaria sin convertirla en una fuente de fatiga visual para quienes viven y trabajan en la unidad.

En cuidados intensivos no existe una única condición luminosa ideal. Durante una visita o un procedimiento médico se necesitan altos niveles de iluminación; en los momentos de descanso, la luz debe poder reducirse y resultar menos invasiva.
Por este motivo, el proyecto incorporó luminarias regulables mediante protocolo DALI, permitiendo al personal adaptar la iluminación a las distintas actividades y momentos del día.
También se prestó especial atención al riesgo fotobiológico: para la unidad se exigieron luminarias clasificadas RG0. La tecnología se convierte así en una herramienta indirecta de cuidado, creando las condiciones para que médicos y enfermeros trabajen con precisión y el paciente disfrute de un entorno más respetuoso con sus necesidades.

El proyecto del Ospedale Maggiore de Bolonia cuenta también otro aspecto del diseño de iluminación: la capacidad de responder rápidamente cuando las circunstancias lo exigen.
La realización de la unidad en solo 40 días impuso plazos extremadamente reducidos para el diseño, la construcción y la disponibilidad de las luminarias. En este contexto, 3F Filippi contribuyó a la nueva unidad suministrando sus soluciones durante una emergencia sanitaria sin precedentes.
El resultado es un entorno en el que prestaciones técnicas, control de la luz y fiabilidad trabajan juntos para apoyar la actividad sanitaria y mejorar las condiciones de los pacientes. Una luz presente con precisión y discreción justo cuando más se necesita.
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